Las peores perspectivas

Las peores perspectivas

Se trata de una exposición que tuve ocasión de realizar en el año 2010. La temática tenía que ver con esos difíciles momentos que se nos presentan en la vida cuando sufrimos un duro golpe inesperado como cuando se nos va un ser querido. La pérdida de mi hermano supuso una transformación a nivel personal que quise reflejar de algún modo en una serie de obras (pinturas y obra gráfica).

 

Exposición

“Nuestra mirada, debemos ser conscientes, siempre se propaga en línea recta.”

E. H. Gombrich (Arte e Ilusión)

 

Cuando se nos presenta una amenaza, o bien si recibimos una trágica noticia, o, simplemente, al sufrir un duro golpe o un dolor insoportable, instintivamente cerramos nuestros ojos o, por contra, los abrimos con tal virulencia, intensidad y ofuscación que las líneas rectas de nuestra visión se ven alteradas.

Se puede decir que comienzan a aparecer, simultáneamente, diversidad de transformaciones en nuestra percepción. Afloran nuevos modos de ver y de asimilar imágenes durante un in nitésimo espacio de tiempo. Algo se nos clava tan profundo que todo lo que pueda pasar por nuestra imaginación queda subyugado y se pone al servicio de esa precisa consternación. Si normalmente somos nosotros quienes proyectamos nuestra visión en línea recta, ahora nos convertimos en objetos/sujetos impactados, retroproyectados. Cualquier atisbo de prolongación queda truncado, suspendido. Inesperadamente toda acción se transforma en poso, y lo sólido parece licuar.

Cuando el revés tiene que ver con el fallecimiento repentino de alguien apegado y muy querido, pareciera como si, en ese preciso y fatal instante, dejásemos de ser un ser- uno unitario. Momentáneamente, nos desdoblamos y reemplazamos una parte nuestra aprehendiéndola de por vida a esa persona que ya no está. Es como si se diluyese algo de nuestra propia esencia. Aparecemos sumergidos en un nuevo medio en el que todo movimiento nos parece anómalo. La realidad, o lo que entendíamos como tal, linda entonces con otro nuevo ámbito: el de la aberración y la deformidad. Todo nos vuelve a sorprender, pero dentro de una amalgama gris. El mismo tiempo adquiere un peso y aspecto plomizos, desvaídos, drenándose en una dimensión biplanar anamór ca. Sin embargo y, bajo mi punto de vista, algo consubstancial a esa persona permanece aparcado junto a nuestro presente o otando en algún tiempo y lugar cercanos, acompañándonos y sirviéndonos de guía.

Sirva esta exposición para ejemplarizar esas reacciones involuntarias que aparecen cuando alguien muy cercano se nos va. Tal vez lo que en principio parece ser una brusca ruptura, no sea más que un punto en un proceso que debe seguir su trayectoria. Y las peores perspectivas que surgen desde ese instante impliquen el milagroso nacimiento de algo que se nos oculta y que parece que nunca pudiéramos ya alcanzar, a menos que continuemos...