proyecto i-am-a-teur

La pintura como primera elección

El conjunto de obras que conforman este proyecto tiene su origen en una expresión que hace referencia a cierta actitud del yo: I AM A TEUR. Dicho concepto básicamente habla de un yo individualista aunque, por otro lado, común e inmerso en el anonimato. Un sujeto que actúa en base a su propio capricho y a las elecciones que toma mientras va conformando su tiempo... Se trata de poder elegir. Ser AM-A-TEUR es ser consciente de que aún está todo por aprender. En este caso la pintura constituye la elección primera. El punto de partida.

¿Qué se nos quiere mostrar?

Tanto las imágenes como los valores pictóricos en estos cuadros responden a una relación espacio-tiempo en suspenso, con la imposibilidad de establecer un orden o desarrollo determinado de la acción, si es que ésta existe. Se alcanza además un grado de lirismo plástico básico, neutro, próximo a la congelación, al grado cero. Será en la imagen global de grupo, en cada cuadro primero, y en el conjunto de los cuadros en última instancia donde se pueda apreciar algún atisbo discursivo. En definitiva, este proyecto no es sino una oferta para que el espectador se acerque a las obras, dejando que sea él quien entre a valorar lo que se le ofrece en imágenes, pero también, y quizá más importante, que él mismo pueda ver, en estas obras, sus propios pensamientos.

Integración de ideas desde una perspectiva de lo cotidiano, a partir de cierto extrañamiento de la realidad

A priori se toma una realidad individual, que, por principio, excluye la de los demás. En un segundo nivel, en cada cuadro se reúnen varias de estas miradas propias y se le presentan al espectador simultáneamente. Este espectador se encuentra a la vez inmerso en su propia subjetividad frente a varias subjetividades ajenas. Asiste de este modo a una mirada múltiple privilegiada, exclusiva, que no ha podido tener con anterioridad: la subjetividad (objetivada, concretada) de la mirada de otro.

Tanto las imágenes como los valores pictóricos en estos cuadros responden a una relación espacio-tiempo en suspenso, con la imposibilidad de establecer un orden o desarrollo determinado de la acción, si es que ésta existe. Se alcanza además un grado de lirismo plástico básico, neutro, próximo a la congelación, al grado cero. Será en la imagen global de grupo, en cada cuadro primero, y en el conjunto de los cuadros en última instancia donde se pueda apreciar algún atisbo discursivo. En definitiva, este proyecto no es sino una oferta para que el espectador se acerque a las obras, dejando que sea él quien entre a valorar lo que se le ofrece en imágenes, pero también, y quizá más importante, que él mismo pueda ver, en estas obras, sus propios pensamientos.

¿Momentos vacíos?

Probablemente se trate de una de las imágenes más recurrentes y que más veces vemos a lo largo de nuestra vida, y lo mismo le sucede a la gran mayoría de las personas, no sólo de hoy sino de todos los tiempos. Sin embargo esta misma profusión es lo que hace que no le demos la más mínima importancia. La visión de nuestros pies, del suelo que pisamos, nuestra posición sobre la tierra, queda, a cada momento, aparcada en algún rincón de nuestro inconsciente. Estamos convencidos de que no nos aporta nada.

Pero, ¿qué hay de la conciencia del yo en todos estos casos?, ¿qué queda de nuestra propia persona en ese preciso instante en que bajamos nuestra mirada? Me atrevo a decir que nada o quizá muy poco. O tal vez me equivoque y, en cambio, lo que estemos viendo en dichos momentos sea algo más de lo que aparece a nuestros ojos. Podría ser que fuera nuestra hiperconsciencia la que se apoderase de nosotros ante dichas imágenes y nos hiciera ver relaciones ocultas entre las cosas, o nos permitiese averiguar soluciones a ciertos problemas que teníamos planteados y no conseguíamos resolver. Sea lo que sea, es muy probable que cuando miramos hacia nuestros pies distraídamente en determinados momentos -momentos anodinos por lo general-, lo que vemos no sean nuestros verdaderos pies sino, más bien, nuestra mente, nuestra inteligencia. Al mirar nuestros pies vemos, pues, nuestros pensamientos.

¿Cuántas veces en nuestros sueños aparecen imágenes de este tipo? Innumerables! Y ¿qué interpretación podemos darle? Sinceramente no lo sé, pero creo que cada uno de nosotros debemos establecer los significados en base a nuestro propio pensamiento y experiencias personales. Básicamente se trata de nuestra presencia ultraindividual. El ver tal imagen de nuestra posición excluye la del resto, los demás. Son este tipo de imágenes, las de los actos gratuitos, las que nos deben provocar el verdadero conocimiento, el de nosotros mismos, lo que se haya oculto en nuestro interior. Así, una vez liberados tales secretos de su reclusión y por extensión filtrados al exterior, podremos establecer el conocimiento de lo que está fuera de nosotros, del mundo, de la vida. Si estas imágenes nos provocan preguntas, vamos por el camino correcto. Es necesario, por tanto, tener una mente despierta, que se afane por observar y por integrar. De lo más trivial puede surgir la verdad más implacable.

Al mirar nuestros pies vemos, pues, nuestros pensamientos.

Un proceso de realización mecánico

De la misma manera que las imágenes representadas están tomadas en momentos realmente triviales por donde he transitado en diferentes momentos, así también el proceso de realización de dichas obras es mecánico, sistemático. Parto de imágenes fotográficas que posteriormente voy agrupando a nivel digital, y las voy trazando vectorialmente. Durante esta parte del proceso pueden ir apareciendo improvisaciones, cambios, supresiones o añadiduras. Por último, se trata de transportar tales dibujos a la tela y pintarlos con colores planos. Es este proceso de coloreado el que se convierte en el más gratuito acto de todos los del proceso, pues, mientras pinto dejo que mis pensamientos fluyan y mis ideas se entremezclen, sin atender lo más mínimo de forma consciente a lo que hago, esto es, pintar. Mientras pinto atiendo a todas las cosas posibles salvo a la obra en cuestión. El cuadro de este modo, se va haciendo sólo. Es responsabilidad de los demás juzgar lo que hay hecho en él.

Proyecto pictórico

Descripción del proyecto

Empecemos mirando a nuestros pies, para darnos cuenta de lo que tenemos en nuestra cabeza. Por esta misma razón he llevado a cabo este conjunto de obras . Me gusta definirlas como grupos de imágenes aparentemente anodinas asociadas sistemáticamente. También se les puede considerar literalmente motores de cuatro tiempos que están destinados a poner en marcha el pensamiento del espectador en un acto espontáneo. En ellas se ofrecen experiencias ultraindividuales, mías, de modo que al incidir en la realidad de los otros que no son yo, estimulen el conocimiento por extensión, de sus experiencias subjetivas y por tanto se tienda un puente hacia el conocimiento propio, y por ende, hacia la verdad.